La conoció cuando se suicido su amigo

a partir de ese momento, todo fue frustración y sufrimiento

acompañado algunas veces de vergüenza hacia si mismo.

Hubo momentos felices, pocos pero los hubo.

Ella se fue, él no tenia nada mas que hacer en ese lugar,

así que también se fue. Ella volvía de vez en cuando, él también,

y un día, sucedió que coincidieron, ella ya no era la misma

él creía que él aun lo era.

Desnudos nuevamente, pudieron ver las cicatrices del otro;

en ella la indiferencia de su padre, la muerte del resto de su familia

un video sin consentimiento y la sensación de soledad

de sus seres cercanos (y vivos) dándole la espalda.

en él todo se resumía a una sola cicatriz, la partida de ella.

la chica en la iglesia, el autosabotaje de las relaciones

y esa recurrente soledad, no eran mas que una infección

que no se atendió, ocasionada por la herida de su partida.

Once años después de la primera vez que la vio,

pensó que eso había pasado ya

creyó que podía seguir con su vida

por el solo hecho de pasar semanas completas sin pensar en ella.

Él regreso al lugar donde todo empezó, Se encontró con una mujer,

alguien del pasado, alguien que siempre estuvo ahí para él.

El día de su boda se dio cuenta de cuan pequeño era el mundo

o que grandes eran las familias en los pueblos chicos.

Por eso tienen el mismo apellido, pensó él.

¿Tomas a esta mujer, parada junto a ti, como esposa? pregunto el sacerdote.

Desde el fondo de la iglesia, en la ultima banca

ella pensó en lo feliz que él se veía, en lo bien que se encontraba,

pensó en como lo había logrado, en si seria muy dificil para ella lograrlo mismo.

Al frente, en el altar, él volteo hacia la última fila y pensó lo mismo sobre ella.

Conque así es como sucede en la vida real, pensó